martes, 30 de septiembre de 2014

"Los Buddenbrook" en el kiosko "Montserrat", y a por Chimamanda

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Los contertulios comenzamos a llegar a partir de las 19:00. Algunos, desorientados, retrasaron su llegada al equivocar la estación de metro adecuada o al iniciar la entrada a Madrid-Río por un extremo y no por en medio donde se encuentra esta agradable terraza-velador a la orilla del río Manzanares.

La asistencia fue nutrida y eso que faltaron algunos asiduos por obligaciones ineludibles (en un caso por ser tri-abuela reciente, lo que no es asunto menor ni que suceda todos los días. ¡Enhorabuena, Cecilia!). Exactamente estuvimos disfrutando de Tomas Mann: Carmen, Mamen, Mª Luz, Guida, Ana, Mercedes, Inma, Mª Jesús, Margarita y el que escribe esta crónica.

Pinchando en la imagen se accede a un post sobre la obra
Tras tomar un refrigerio al que nos invitó Mercedes con motivo de su pasada -pero cercana aún- onomástica nos metimos de lleno en esta burguesa familia alemana, los Mann, quiero decir los Buddenbrook. La equivocación ha sido intencionada. Fue Mamen la que sacó el asunto de que el joven Mann lo que relata en esta novela es la decadencia de su propia familia gestada a lo largo del siglo XIX que acababa de finalizar cuando la narración vio la luz.

La satisfacción por la lectura fue común a todos, si bien -también casi todos- manifestamos un cierto cansancio durante las últimas 100 páginas debido a las  abundantes y algo pesadas disquisiciones filosóficas, en que se sumerge el cónsul Thomas al ver que todo se le viene abajo. Por lo demás, qué maravilla de novela:

1.-) Por el tema y los subtemas tan ciertos y propios de los entresijos de las familias de clase media-alta que están perdiendo el nivel pero que, patéticamente, conservan el tono que no se aviene con su auténtica situación. También por la estupenda manera de acompasar esta decadencia familiar con el ascenso imparable de la Nueva Alemania.
2.-) Por el lenguaje y la manera de armar una historia lineal y realista con unas descripciones de un detallismo asombroso en muchos momentos (las comidas, los vestidos, las enfermedades, las agonías de no pocos miembros de la familia...).
3.-) Por la filosofía subyacente al discurrir de esta familia: Nietzsche, Schopenhauer...
4.-) Por los distintos enfrentamientos que se muestran en el relato: protestantes vs católicos, artistas vs comerciantes, comerciantes vs aristócratas, música culta vs música popular, mundo antiguo vs mundo que se adivina, etc., etc.

Ya digo, una maravilla de novela y, sobre todo, una más que entretenida tertulia que nos llevó  del libro a nuestra realidad próxima en no pocas ocasiones, lo que viene a demostrar que estábamos ante un clásico cuya creación no ha perdido actualidad.

Empezaba a refrescar. Hubo que poner final a una animada tarde, no sin antes elegir título, lugar y hora de la próxima reunión. Decidimos que leeríamos "Americanah" de la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

Quedamos en que someteríamos al tercer grado a esta mujer el próximo día 23 de octubre a las 19:00 en la librería "Vergüenza ajena" de la calle Galileo, 56.

Hasta el 23. ¡Leed mucho y sed felices!