lunes, 1 de mayo de 2017

"Las chicas" de Emma Cline. Crónica de la tertulia

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El jueves 27 por la tarde hacía fresco. En "El Café del Rey" nos habían anunciado que en cuanto colocasen la terraza -¡estaba colocada la terraza!- cerrarían o no atenderían la parte trasera del local donde solemos celebrar nuestras tertulias. Pero ya digo, hacía fresco; afortunadamente para nosotros, pues hablar junto al tráfago del tráfico de esa zona exige de buenos pulmones y cuando hace frío todos deseamos dar por concluído lo que apenas ha comenzado. Pero ya digo: hacía fresco.

El amable camarero que nos suele atender lo fue aún más aún si cabe en esta ocasión: nos abrió la sala, nos sirvió con diligencia y nos quitó la música que sonaba briosa cuando entramos y de la que nos temíamos lo peor. Pero ya digo, quizás el frío exterior contribuyó a la calidez interior. En el local apenas si había alguien más que nosotros mismos. Bueno, la tertulia tenía todos los requisitos ambientales para un buen desarrollo. Y así fue.

A las siete de la tarde ya estábamos presentes una decena de asistentes. Como el día siguiente era la víspera del largo puente del 1 de mayo y muchos iban a emprender viaje a lejanos destinos decidimos no demorar el inicio de la sesión. Así que rápidamente nos lanzamos sobre "Las chicas" que en esta ocasión, ¡las pobres!, no salieron muy bien paradas en opinión de muchos de los que allí estábamos que en general manifestamos nuestra desafección para con la novela por varios motivos: la historia relatada no logra enganchar, los personajes resultan vacíos y evanescentes, hay un grado de inverosimilitud grande en el relato, no aguanta la novela ni siquiera unos buenos trayectos en metro, las historias de adolescencia por reiteradas ya resultan cansinas, es un relato plagado de tópicos, no hay ninguna crítica ni enjuiciamiento alguno sobre los hechos que se novelan...

Pero también hubo compañeras (en esta ocasión paso decididamente al género femenino dada la minoría de 9/1 en que me encontraba) que salvaron la novela por razones varias: estudio psicológico interesante de los diversos personajes y, en especial, de Evie Boyd, la protagonista; relato muy, muy duro; la manera de escribir es amena y engancha; hay descripciones francamente hermosas; es más que salvable la velada alusión al demonio, a la fiera interior, que anida dentro de nosotros y que en cualquier momento puede despertar de manera terrible; la ausencia de referencias explícitas a los hechos reales que se ficcionalizan es oportuna porque están en la mente de los lectores (esta afirmación y su argumentación fue muy cuestionada por varios de los que allí estábamos); etc.

En lo que vinimos a coinicidir todos fue en que formalmente la novela es, salvando algunas descripciones logradas y poco más, un producto plano. Es más, la estructura del contenido en dos historias, una próxima a nuestro hoy y otra situada en 1969, se ve algo forzada y como único recurso para justificar hablar del pasado. Pero falta la debida fluidez. [De esto y de alguna cosilla más sobre la autora y su novela hablo en mi blog. Pinchar aquí]. También hubo unanimidad al hablar de la bisoñez de la escritora y su espectacular salto al Parnaso literario con una única obra valorada ya, así de primeras, en dos millones de euros y con los derechos cinematográficos vendidos (¡Madre mía. Tendrá buenos padrinos esta chiquilla!)

En fin, así, entre dimes y diretes, entre sorbo y sorbo de las bebidas y refrescos consumidos, y entre bocado y bocado de los canapés que "El Café del Rey" tuvo a bien poner sobre la mesa, fue discurriendo la tertulia que resultó agradable y animada. A veces, vinimos a concluir, novelas que no alcanzan la excelencia dan más juego que otras en las que, por lo que sea, la coincidencia y unanimidad es total.

Próxima lectura
Ana propuso leer para  la tertulia correspondiente al mes de mayo la novela del zamorano José C. Vales, "Cabaret Biarritz". Esta novela ganó el Premio Nadal en 2015. Todos aceptamos la propuesta y decidimos citarnos, para hablar sobre ella, el próximo día 30 de mayo, martes, a las 19:00 horas. Como esperamos que para esas fechas el tiempo se haya tranquilizado nos desplazaremos hasta la terraza "La Perla" en el Pº de Rosales y allí, a la vera del Parque del Oeste, ajustaremos cuentas con este zamorano. Hasta entonces, pues.

Antes de pasar a escuchar el poema elegido para esta fecha, recordamos el nombre del tertuliano al que corresponde elegir y recitar poema durante la tertulia del mes de mayo. Por turno es Maru la tertuliana que nos traerá un poema a la tertulia. Como reserva, por si acaso Maru no pudiese acudir, queda Juan Carlos, o sea, yo.

Rincón poético
En esta ocasión correspondía ocupar este rincón a Mamen que trajo a la tertulia -y declamó a las mil maravillas- un hermoso poema de Max Aub escrito o publicado el 8 de agosto de 1941. Se titula "Cuestión bizantina".

Junto al poema escogido por Mamen he colocado otro que leyó Cecilia perteneciente a Felipe Benítez Reyes. Se titula "El dibujo en el agua" y también es muy hermoso.
 [Ruego a ambas recitadoras disculpen -si así lo consideran- el recitado que hago e incorporo en audio a la letra de sus respectivos poemas]

“Cuestión bizantina”
(Max Aub)


La playa ¿es orilla
de la mar o de la tierra?
Conseja bizantina.
La orilla del bosque
¿es su límite o del llano borde?
¿Qué frontera separa
lo tuyo de lo mío?
¿Quién acota la vida?
¿Vives hoy o mañana?
Raíz, tallo, flor y fruto
¿dónde empiezan y acaban?
El mantillo
¿es orillo
del ramaje muerto,
del renuevo
o del retorcido
helecho nuevo?
Cuestión bizantina.
Importa la orilla,
dormir limpio en ella.
(No somos tú y yo,
sino el hilo impalpable
que va de tu presencia
a la mía.)
Límites y fronteras
se agostarán un día.
Sin orillo ni orilla
¿qué más da de quién sean
los cachones, la arena?
La playa es orilla
de la mar y de la tierra,
nunca frontera:
Nada separa,
Nada se para.
Palabra.
"El dibujo en el agua"
(Felipe Benítez Reyes)


Bien sabes que estos años pasarán,
que todo acabará en literatura:
la imagen de las noches, la leyenda
de la triunfante juventud y las ciudades
vividas como cuerpos.

Que estos años
pasarán ya lo sabes, pues son tuyos
como una posesión de nieve y niebla,
como es del mar la bruma o es del aire
el color de la tarde fugitivo:
pertenencias de nadie y de la nada
surgidas, que hacia la nada van:
ni el mismo mar, ni el aire, ni esa bruma,
ni un crepúsculo igual verán tus ojos.

Un dibujo en el agua es la memoria,
y en sus ondas se expresa el cadáver del tiempo.

Tú harás ese dibujo.

Y de repente
tendrás la sombra muerta
del tiempo junto a ti.



domingo, 2 de abril de 2017

Edna O'Brien: "Las chicas de campo" (vol. 1). La tertulia. Esbozo de normas para la Tertulia

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La tertulia
La tarde era excelente. A la hora habitual llegamos puntuales al Café del Rey donde, todo hay que decirlo, nos encontramos muy a nuestro gusto pues hasta los camareros, al menos en esta ocasión, respetaron -y favorecieron- nuestro diálogo anulando para la zona que ocupábamos el molesto sonido de la música que otras veces dificultaba el escucharnos debidamente los unos a los otros.

En este propicio ambiente la decena de tertulianos que en esta ocasión acudimos a la cita comenzamos, bajo la dirección moderadora de Guida [aplicamos así una de las Normas para el buen desarrollo de la Tertulia. Acceder al esbozo de las mismas pinchando en esta Página], a dar nuestro parecer sobre la primera novela de Edna O'Brien, "Las chicas de campo", que es asimismo la primera entrega de la trilogía que se acoge al intitulado genérico de "Trilogía de Kate y Baba".

En general, salvo a quien propuso el título, la novela no gustó. Antes de pasar a señalar los principales motivos aducidos por los tertulianos diré que el proponente fui yo que, algo corrido (já, já...) al ver coincidencia tan unánime en los demás, hube de echar mano de ciertas disculpas previas: que si era una lectura que me había recomendado un amigo, que si la propuse en contraposición a la de Felipe Benítez Reyes de la tertulia anterior que alguien calificó de lectura dirigida a lectores masculinos, y ésta -dije yo- busca sus lectores en el sector femenino, que si... En fin, no cabe decir más como disculpa. Fue mi propuesta, y las cualidades (no muchas, eso es verdad) que en ella vi las expongo más por extenso  en la reseña que de ella hice en mi blog el pasado mes de febrero [leerla aquí]. Luego, en mi turno, comenté alguna de las cualidades que en ella vi.

Así pues, como digo, la novela no gustó a los compañeros de Tertulia. ¿Por qué? El rosario de motivos aducidos fue largo y numeroso: que no enganchaba; que, en ocasiones, era algo surrealista y por ende poco creíble; que era muy poco original; que era muy aburrida; que si tal y que si cual. Pese a todo este cúmulo de tachas alguna tertuliana resaltó la facilidad de su lectura, lo que la hacía muy adecuada para leer en los desplazamientos en metro. Y también otros tertulianos destacaron situaciones presentes en el relato (la vida en el internado de monjas, la maldad de una de las niñas respecto a la otra, el peso tremendo de la religión, las canas echadas al aire por esos caballeros de ciudad que se quieren beneficiar a unas muchachitas...); situaciones que sirvieron para emprender un animado debate en el que se las comparó con las existentes en España en esa época. De esta comparación salió que también aquí ocurrían cosas semejantes, ¿sí?, ¿no? Bueno, en fin, lo que en el fondo interesa de una lectura colectiva, es que suscite ideas, recuerdos, alusiones...

La lectura para el mes de abril
Tras una hora y pico de agradable tertulia, pasamos a establecer el título de la novela que leeríamos durante el mes de abril. Elegimos un título que en una tertulia anterior puso sobre la mesa Teresa Tena, "Las chicas" de Emma Cline. Resulta, además, que esta novela la estaba leyendo en este momento Guida y comentó que le estaba gustando bastante. Pues dicho y hecho, amigas. Y así fue como realizamos la elección. Pese a ser un título reciente, existe en prácticamente todas las bibliotecas madrileñas (yo he mirado en Internet y sólo en las de la Comunidad de Madrid hay 18 ejemplares disponibles. Alguno menos ya, porque ayer mismo me hice yo con uno de ellos.).
Señalamos como fecha de reunión el día 27 de abril, jueves, a la hora habitual, las 19:00, y en el lugar habitual, el Café del Rey en el Paseo del Rey, 22.

Para la lectura poética se decidió que  en el futuro sólo fuese uno el encargado de la misma, quedando el segundo nombre como reserva por si fallase el titular. Al haberse completado ya la lista alfabética, corresponde a Mamen Alonso elegir el poema que nos ofrecerá, y Maru será la lectora reserva.

Rincón poético
El recitado poético esta vez corría de cuenta de Teresa Tena y de Guida. Primero fue Teresa quien nos ofreció dos poemas de un familiar suyo, un tío abuelo, fallecido en 1940, Juan José llovet Soriano que llegó a ver incluido un poema (el titulado "Rimas") entre "Las mil mejores poesías de la lengua castellana".  El segundo poema que nos leyó es el titulado 'La espada de mi abuelo', poema juvenil y muy inocente, que escribiera Juan José antes de los 16 años, edad en la que dio recitales de su primera obra poética titulada "El rosal de la leyenda" donde va incluído el mismo.



Rimas

El tiempo es oro, mujer;
yo no lo puedo perder
en pedir ni en esperar.
Sé mía si lo has de ser;
si no, déjame marchar,
que el tiempo es oro, mujer.
¡El sol baja tan a prisa!
¡Llega tan pronto a su ocaso!
Hay que caminar de prisa,
hay que aligerar el paso.
¡El sol baja tan a prisa!
Me queda tanto que andar
y tanto por qué reír
y tanto por qué llorar.
¡Para lo que he de vivir,
me queda tanto que andar!
No te arrepientas después.
Piensa de qué vivirás
si dejas morir la mies.
¡Yo no ando nunca hacia atrás!
¡No te arrepientas después!

LA ESPADA DE MI ABUELO
(Á Enrique Reoyo)


Yo nací en una casa de portalón sombroso,
donde antafío habitara un hidalgo señor,
que murió coronado por el nimbo glorioso
de una noble leyenda de aventuras de amor.

En la ciudad aún corre en boca de las gentes
la historia de su vida: Se llamaba don Luis,
y lucía en sus armas, limpias y refulgentes,
sobre campo de gules, cuatro flores de lis.

En una de las salas de mi vieja casona,
donde el silencio tiene hueca sonoridad,
pendiente de un testero, se pudre una tizona
que supo hacer un día ley de una volun tad

Aquella vieja espada perteneció á mi abuelo,
aquel valiente hidalgo, poeta y segundón,
que durmió muchas noches bajo el palio del [cielo,
por ju garse á una carta su postrero doblón.

Hace ya mucho tiempo, siendo yo todavía
un muchacho travieso, revoltoso y jovial,
uno de mis mayores placeres consistía
en con aquella espada fingirme general.

General de un ejército de bravos paladines,
general que tenía un bastón por corcel,
y que cuando corría por los bellos jardines
se figuraba hallarse en la torna de Argel.

y cuando en las eternas veladas ínvernales
se rezaba el monótono rosario familiar,
y mi madre clavaba sus ojos celestiales
en los añosos troncos que ardían en el llar;

y sus pálidos labios decían suavemente:
“Por el descanso eterno del difunto don [Luis”,
yo elevaba la vista, casi inconscientemente,
á la espada exornada por las flores de lis.


Luego fue el turno poético de Guida quien nos declamó dos poemas de una poeta portorriqueña desconocida para todos nosotros. Se trata de Julia de Burgos cuya foto y breve biografía aparecen en la foto que antecede a los dos poemas elegidos por nuestra amiga.
[Como en los de Teresa, los poemas se pueden escuchar en audio]



INTIMA


1

Se recogió la vida para verme pasar.
Me fui perdiendo átomo por átomo de mi carne
y fui resbalándome poco a poco al alma.

Peregrina en mí misma, me anduve un largo instante.
Me prolongué en el rumbo de aquel camino errante
que se abría en mi interior,
y me llegué hasta mí, íntima.

Conmigo cabalgando seguí por la sombra 
[del tiempo
y me hice paisaje lejos de mi visión.

Me conocí mensaje lejos de la palabra.
Me sentí vida al reverso de una superficie 
[de colores y formas.
Y me vi claridad ahuyentando la sombra vaciada en la tierra desde el
hombre.


2

Ha sonado un reloj la hora escogida de todos.
¿La hora? Cualquiera. Todas en una misma.
Las cosas circundantes reconquistan color y forma.
Los hombres se mueven ajenos a sí mismos
para agarrar ese minuto índice
que los conduce por varias direcciones estáticas.

Siempre la misma carne apretándose muda 
[a lo ya hecho.
Me busco. Estoy aún en el paisaje lejos 
[de mi visión.
Sigo siendo mensaje lejos de la palabra.

La forma que se aleja y que fue mía un instante
me ha dejado íntima.
Y me veo claridad ahuyentando la sombra
vaciada en la tierra desde el hombre.


NADA


Como la vida es nada en tu filosofía,
brindemos por el cierto no ser de nuestros 
[cuerpos.

Brindemos por la nada de tus sensuales labios
que son ceros sensuales en tus azules besos;
como todo azul, quimérica mentira
de los blandos océanos y de los blancos cielos.

Brindemos por la nada del material reclamo
que se hunde y se levanta en tu carnal deseo;
como todo lo carne, relámpago, chispazo,
en la verdad mentira sin fin del Universo.
Brindemos por la nada, bien nada de tu alma,
que corre su mentira en un potro sin freno;
como todo lo nada, buen nada, ni siquiera
se asoma de repente en un breve destello.

Brindemos por nosotros, por ellos, por ninguno;
por esta siempre nada de nuestros nunca 
[cuerpos;
por todos, por los menos; por tantos y tan nada;
por esas sombras huecas de vivos que son 
[muertos.

Si del no ser venimos y hacia el no ser 
[marchamos,
nada entre nada y nada, cero entre cero y cero,
y si entre nada y nada no puede existir nada,
brindemos por el bello no ser de nuestros 
[cuerpos.

jueves, 2 de marzo de 2017

"El azar y viceversa" de Felipe Benítez Reyes. La tertulia

1 comentario:

He reseñado la novela en mi blog. Pinchar
en la imagen para leerla

La tertulia que sobre la novela del roteño Felipe Benítez Reyes, "El azar y viceversa", tuvimos en el lugar habitual el pasado lunes quedó, si usáramos un símil deportivo, en empate. Quiero decir que hubo a quienes no agradó y otros a quienes sí. Los posicionamientos no fueron rotundos ni en un sentido ni en otro, o sea, quienes mostraron su disgusto con la lectura casi todos pese a ello habían finalizado las 512 páginas que en papel tiene el escrito, al tiempo que muchos de quienes la defendimos confesamos la tentación que tuvimos de abandonarla durante las primeras cincuenta o sesenta páginas.

¿Por qué no gustó a unos? Pues porque -dijeron- es muy verborreica; apenas si cita el interior o pensamiento de las mujeres que por allí transitan; hace una presentación terriblemente tópica de la ciudad de Tánger; no hay excesiva, o incluso ninguna, crítica socio-política a la presencia de la base norteamericana en Rota; son historietas desconectadas unas de otras; el personaje no tiene interés alguno; etc.

¿Por qué sí gustó a otros? Pues porque -dijimos- es un repaso fantástico de la literatura española, sobre todo de la clásica; es una adaptación a Hoy de "El Lazarillo de Tormes": vida contada en primera persona por un antihéroe (persona para nada digna de ser imitada) que tiene muchos y bajos oficios al servicio de muchos amos y que acepta falsear su existencia con tal de sobrevivir...; hay un juego metaliterario y narratológico muy interesante (el fallido cambio de la 1ª a la 3ª persona narrativa es de gran interés); presenta reflexiones vitales muy curiosas; hay momentos de intenso lirismo; emplea un tono humorístico en muchas ocasiones; es una novela muy generacional (de la del autor nacido en 1960 y de la mayoría de los tertulianos nacidos un pelín antes); etc.

La tertulia fue animada, entretenida y ordenada pues no quisimos caer en el guirigay en que a veces incurrimos. Para ello hicimos una breve rueda de valoración inicial por parte de cada uno de los asistentes para luego ya hacer intervenciones no muy extensas que con orden eran matizadas, apoyadas o negadas por algunos de los escuchantes. Pese a todo nos dimos cuenta de que debemos de profundizar en cómo desarrollar mejor la sesión a fin de no caer ni en la confusión de aportaciones por grupitos (¡por favor, NO!) pero tampoco en el silencioso escuchar a unos pocos cuyos extensos parlamentos sustraen el deseado debate e intercambio de opiniones entre unos y otros. En fin, concluimos que estaría bien diseñar una especie de protocolo o pautas a seguir para el buen desarrollo de las sesiones. En eso estamos y en próximas reuniones se procurará presentar un borrador para que sea consensuado por todos.


Rincón poético
Correspondía en esta ocasión la lectura de poemas a Margarita y Teresa Tena. Teresa no pudo asistir a la reunión así que el peso de la sección quedó en manos de Margarita quien eligió para ello el poema "Los heraldos negros" que abre el libro de poemas con idéntico título que el peruano César Vallejo publicara en 1919.
Finalizada la lectura del poema aportado por Margarita, Mercedes leyó el poema de Constantino Cavafis, "Ítaca", que había llevado a la tertulia anterior y cuya declamación quedó perdida en la confusión y la vorágine producidas por el intercambio de regalos del Amigo Invisible que realizamos previamente.

Los dos magníficos e inquietantes poemas son los siguientes:
Los heraldos negros


Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
“Ítaca”


Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Las próximas lectoras y electoras de poemas serán Teresa Tena y Guida Señor a quien inadvertidamente pasamos por alto la última vez en el orden alfabético que seguimos. Perdónanos, Guida.


Y nuestra próxima lectura será...
Como siempre, finalizada la lectura de poemas y la tertulia sobre la novela leída, propusimos el próximo libro para el mes de marzo. En esta ocasión nos decantamos por una novelista irlandesa, decana de las letras de su país, que rompió moldes temáticos en su momento y que, pese a ser la novela propuesta de la década de los sesenta, en España no fue vertida al castellano hata el año ¡2013! Su título "Las chicas de campo" y el nombre de la autora, Edna O'Brien

El día elegido para comentar esta novelita, que forma parte de una trilogía  y que estoy convencido algunos no podrán resistir la tentación de leerla completa, será el día 30 de marzo de 2017 a las 19:00 horas. El lugar, el "Café del Rey" en Paseo del Rey, 22, donde el camarero tuvo la gentileza de desconectar la música para que pudiésemos comunicarnos mejor entre nosotros. ¡Y no todos lo hacen!

jueves, 26 de enero de 2017

La tertulia sobre "Patria" de Fernando Aramburu. El Amigo Invisible.

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Parecía que teníamos muchas ganas de vernos y de hablar sobre la novela de Fernando Aramburu. No es de extrañar lo primero pues desde el año anterior no nos veíamos. Sí, lo sé, es un chiste fácil, pero sólo lo puedes hacer en enero y por eso..., ¡hala, ya está! Pero esta entrada va sobre lo segundo: la tertulia sobre "Patria" de Fernando Aramburu. Allá voy.

Sin duda alguna la del martes 24 de enero fue una de las reuniones más concurridas desde que existimos como tertulia "más que palabras...", y ya vamos por el año 5º o 6º. Se nota el vigor y vitalidad del grupo al que últimamente se han incorporado nuevos miembros; en esta ocasión Teresa Castrillón, ya en la feliz y jubilosa etapa del retiro profesional se incorporó a la misma. ¡¡Bienvenida, Teresa. Esperamos verte en muchas más reuniones!!. En total participamos en ella catorce personas. Catorce lectores con muchas ganas de opinar, de echar nuestro cuarto a espadas, de contrastar pareceres, de amigablemente enfrentar juicios..., en definitiva, con muchas ganas de hacer tertulia.

La tertulia
Las opiniones sobre la voluminosa novela de Aramburu fueron en general favorables y laudatorias, aunque naturalmente algunas con un toque crítico, sin duda alguna necesario y saludable. Nunca, en una tertulia, estuvo tan clara la dualidad fondo - forma como en esta ocasión. Sobre el contenido de la narración: la vida en una pequeña localidad del País Vasco tras el abandono definitivo de las armas por parte del grupo armado. Como los seres humanos somos esclavos de nuestros hechos y de nuestras palabras, por mucho que desde hace cinco años en Euskadi (y en el resto de España) ETA no haya cometido atentados, las gentes que en los períodos de efervescencia los sufrieron o los cometieron siguen viviendo con esa mochila sobre sus espaldas. Y de eso va la novela, de cómo compatibilizar la vida sin acciones armadas con la responsabilidad por haberlas cometido y con el sufrimiento al haberlos sufrido. Los tertulianos pusimos en valor el abanico de personajes que pululan por el relato para representar los distintos tipos de personas que habitan y habitaban el universo vasco: el cura, el de la herriko-taberna, el activista, el no-activista, el pequeño empresario objeto del chantaje del impuesto revolucionario, los amigos que toman potes y hacen bicicleta los fines de semana...

Punto y a parte en la panoplia de personajes merecen las mujeres pues -como dijo una tertuliana- la vasca es una sociedad que se ha petrificado en el Neolítico, vamos, quería decir, que mantiene una estructura matriarcal que Aramburu refleja con maestría. Así vemos a la madre del terrorista que de maketa turolense evoluciona a activista en pro del movimiento de liberación; pero también a la mujer del asesinado que decide plantar cara dentro de sus posibilidades y no esconderse como si ella fuese culpable de algo; y por ahí están las chicas jóvenes en cuyas manos va a residir la posibilidad de reconciliación auténtica de una sociedad dividida por tantos años de fuego y sinrazón. En fin, ya dijimos allí, una maravillosa muestra de seres humanos que sufren cada uno a su manera el conflicto y la imprecisa solución del mismo.

Si lo anterior -y muchos otros aspectos más que se pusieron sobre la mesa- llenaron nuestros comentarios sobre lo que allí se contaba, el envoltorio en que tales contenidos iban envueltos fue objeto de alabanzas, explicaciones y ejemplificaciones muy interesantes que sirvieron para poner en valor una novela que por su título y tema podría parecer oportunista y que, sin embargo, se está demostrando buena literatura sobre unos asuntos poco tratados en nuestra novelística. Sería prolijo hablar de la parte formal por lo que sólo enumeraré algunas de las cosas que comentamos en tertulia tan animada: la estructura, el narrador/es (omnisciente, equisciente, objetivo, testigo...,), el punto de vista (novela coral), la difuminación de los límites entre géneros literarios (en la novela hay recursos teatrales -acotaciones, diálogos dramatizados...-), la violencia sintáctica y morfológica que causa agradable sorpresa en los lectores, la utilización de diversos estilos narrativos que con frecuencia se mezclan sin previo aviso (estilo directo, indirecto, indirecto libre...), etc., etc. También aquí, en lo formal, la novela es una maravillosa muestra de talento narrativo, de lenguas (castellano, euskera, interferencias entre una y otra), de modismos, de localismos...

Bueno, la tertulia, ya lo he dicho varias veces, fue muy entretenida, muy viva, muy participativa, y creo que a todos nos dejó un buen sabor de boca. Queremos que en un futuro abunden reuniones como la del martes 24 de enero cuando "Patria" de Aramburu nos motivó no sólo a circunscribirnos a su relato sino que gracias a él saltamos a aspectos que algunos de los allí presentes vivieron en Euskadi durante esos años terribles: El silencio como respuesta social a la muerte injusta, el aquí no pasa nada, el algo habrá hecho el muerto...
[Nota: En esta ocasión mi reseña sobre "Patria" de Fernando Aramburu lleva colgada en mi blog desde el mes de octubre cuando la leí. Os invito a leerla pinchando aquí.]

Elección de lectura, día, hora y lugar para la tertulia de febrero
Animadísimos por el fruto que la tertulia había dado, iniciamos la habitual ronda de consultas de cara a establecer qué título leeríamos y cuándo. Se pusieron sobre el tapete títulos como "Las chicas" de Emma Cline, "El azar y viceversa" de Felipe Benítez Reyes, "El verano sin hombres" de Siri Hustvedt y algunos más. Se procedió a votar los títulos y a la primera ganó por goleada el de Felipe Benítez Reyes, que por lo tanto será nuestra lectura tertuliana para el mes de febrero.

El día elegido para la reunión fue el 27, lunes. La hora, la de siempre: las 19:00. Y sobre el lugar hubo dudas pues aunque a la mayoría el trato y espacio de 'El Café del Rey' nos resulta agradable y satisfactorio, sin embargo hay tertulianos que consideran su ubicación en Paseo del Rey, 22, algo a trasmano. Como somos de naturaleza discutidora se habló algo sobre este extremo pues a la mayoría el local donde nos encontrábamos nos parece de lo mejor que hemos encontrado hasta el momento. Concluímos, para finalizar, que este importante extremo lo dejábamos un poco en suspenso y que si los que más apoyan la mudanza de local encuentran otro interesante y más adecuado nos lo transmitan para que la convocatoria del 27 de febrero de 2017 a las 19:00 horas quede debidamente completada.
Corriendo la lista correponde a las hermanas Tena, Teresa y Margarita, la elección y recitado de poemas para esta próxima reunión.

El amigo invisible
Habían pasado ya dos horas largas cuando caímos en la cuenta de que si bien los pinchos y las bebidas los habíamos consumido, se nos había  olvidado algo: el Amigo Invisible que como colofón a la Navidad recién finalizada venía a regalarnos. Procedimos al reparto de obsequios entre los asistentes y todos quedamos más que satisfechos por el libro que no se sabe quién había pensado con atención y cariño para cada uno de nosotros.

Aunque bien visible pero muy amiga, Mercedes nos hizo un regalo a cada uno de nosotros, un poema  de Constantino Kavafis. Y, como educadora que fue, nos puso una tarea para la tertulia del mes de febrero: ¿qué es, qué quiere significar, a qué se refiere el poeta con esa "Ítaca"? Bueno, pues ya sabemos, a leer el precioso poema, muchas muchas veces, para intentar penetrar en el sentido que el poeta pretende comunicar, o desentrañar alguno que, ignorado incluso por el autor, allí se esconda.

"Ítaca"

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.


Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.


Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.


Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.


Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. 
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas.


El recitado de poemas
Y aunque ya era hora avanzada Mercedes y Carmen Sánchez quisieron recitar los poemas que llevaban preparados para la tertulia. Curiosamente -la vida tiene estas casualidades, amigos- ambas trajeron poemas de Luis Cernuda. Unos muy hermosos poemas que os quiero entregar en texto y recitados, aunque el recitador sea yo, pues no tenía otro mejor a mano.

Si el hombre pudiera decir lo que ama

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Los marineros son las alas del amor

Los marineros son las alas del amor,
son los espejos del amor,
el mar les acompaña,
y sus ojos son rubios lo mismo que el amor
rubio es también, igual que son sus ojos.

La alegría vivaz que vierten en las venas
rubia es también,
idéntica a la piel que asoman;
no les dejéis marchar porque sonríen
como la libertad sonríe,
luz cegadora erguida sobre el mar.

Si un marinero es mar,
rubio mar amoroso cuya presencia es cántico,
no quiero la ciudad hecha de sueños grises;
quiero sólo ir al mar donde me anegue,
barca sin norte,
cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.


domingo, 18 de diciembre de 2016

Despedida del año lector: "Te vendo un perro" y merienda-cena

2 comentarios:
El pasado jueves 15 de diciembre volvimos al Café del Rey por haberse demostrado como un excelente espacio para hacer tertulia y si además -como ocurría en esta ocasión- queríamos despedirnos y felicitarnos la Navidad allí siempre nos tratan, gastronómicamente hablando, de manera muy correcta. En definitiva, que a las 19:30 de la tarde empezamos a llegar los tertulianos: Mamen y Mercedes fueron las primeras en llegar; al poco Guida, Ana, Mª Luz y yo mismo; y luego espaciadamente fueron apareciendo Juan Dionisio, Mª Jesús, Cecilia, Inma y, por último, Margarita que disculpó su escaso retraso por culpa de un incidente doméstico. En total, fuimos once los que estábamos en disposición de intercambiar impresiones sobre "Te vendo un perro" de Juan Pablo Villalobos.

La tertulia
Como ya es habitual entre nosotros, quien propuso el título de la lectura del mes -en este caso Guida-, fue quien abrió el diálogo. Por ella nos enteramos (al menos yo) de que esta novela cerraba la trilogía dedicada por el autor a México, su país. De cuanto ella expuso en esta intervención inicial fue la calificación de Parodia o de 'novela paródica' la que a todos nos satisfizo. En especial satisfizo muy mucho a Cecilia quien con cervantina pasión enhebró una intervención sobre las semejanzas y analogías que ella creía haber advertido entre la novela de Villalobos y "El Quijote" de Miguel de Cervantes. Toda su exposición fue animosa y entusiasta no ciñéndose sólo a las similitudes quijotescas sino ahondando en otros aspectos como la relación cierta y señalada por el propio escritor en su novela de ésta con la "Teoría estética" de Theodor Adorno. Al respecto en el grupo de tertulianos algunos leímos textos que justificaban esta opinión, concluyendo con que, entre otras muchas cosas, la novela que comentábamos era un ejercicio metaliterario supremo.

Pero no en todos -como es lógico y normal, por otra parte- la lectura de "Te vendo un perro" había despertado entusiasmos tan incontenibles. Por ejemplo a Mª Jesús la novela no le había atraído nada; y a otros compañeros de reunión aun habiéndoles agradado en términos generales había aspectos en ella que les habían disgustado. En este sentido Mamen señaló su enfado con lo que ella denominó engaños del autor al intervenir en el relato confundiendo su pensamiento con el del personaje, algo que no le parecía nada adecuado; a Ana, por su parte, el asunto de los perros y los taqueros mexicanos le había desagradado bastante; y hasta a Juan Dionisio le disgustó especialmente el trato dado en el relato al músico cubano Silvio Rodríguez, cuyo tema 'Mi unicornio azul' lo utilizan los personajes para vaciar de cucarachas el piso del personaje protagonista... Pero en general a todos la novela nos había agradado bastante destacando de ella: el humor, el tratamiento del realismo, la visión del sexo, y muy en especial ese mexicanismo algunos de cuyos aspectos como los nombres de pintores o escritores se nos escapaban a muchos de los allí presentes.


En conclusión, una novela que nos parece bien escrita, de alta calidad literaria, llena de conocimientos culturales y que, -Inma lo manifestó así-, de manera muy iconoclasta pone todo lo respetado en solfa. Yo, como suelo hacer habitualmente, he reseñado la novela en mi blog, de manera que si alguien siente curiosidad basta con que haga clic aquí

La merienda-cena
Tras una hora larga de debate sobre la novela creímos llegado el momento de tomar cartas en el asunto. Vamos, quiero dccir que cogimos la carta de platos para acallar los estómagos que empezaban a demandar lo suyo. Y lo suyo fue lo siguiente: Alcachofas con jamón, Croquetas de boletus, pulpo a feira y langostinos en tempura de arroz. Esto en cuanto a sólido. En el capítulo de los líquidos tras las cervezas y/o refrescos que impidieron que se nos secara el gaznate durante la tertulia, regamos los alimentos con vino tinto y blanco de la mejor calidad pues un día es un día, ¿no?, y estábamos celebrando la Navidad. Una cena magnífica que además de sabrosa fue muy asequible a los bolsillos.

El rincón poético
Con unas cosas y otras hete aquí que el recitado poético se nos había pasado por alto. Menos mal que el encargado de hacerlo en esta ocasión, Juan Dionisio, nos lo recordó cuando ya el contenido de las botellas había prácticamente desaparecido. ¡Horror! ¿Qué hacer? ¿Cuándo declamar lo que Juan Dionisio -nos dijo- traía debidamente preparado? ¿Ahora o en enero? Tras una breve reflexión decidimos que fuese en ese preciso momento y más cuando Juan Dionisio advirtió que el asunto poético estaba muy relacionado con lo hablado en la tertulia. ¡Y tanto que lo estaba!

Efectivamente, Juan Dionisio había elegido para el recitado nada menos que la Canción de Cardenio que aparece en "El Quijote".  Esta historia de amores cruzados entre las parejas de Fernando y Dorotea, y Luscinda y Cardenio se encuentra en la primera parte de la novela cervantina. Para ubicar un tanto la canción diré simplemente que Cardenio está viviendo asilvestrado por el mal de amores que le produce el casamiento de su amada Luscinda con su amigo don Fernando. En ese estado lo encuentran Don Quijote y Sancho Panza. Tras una discusión entre Quijote y Cardenio acerca del argumento del Amadís de Gaula, Cardenio enloquece, pelean y se va.
 El cura y el barbero, que han llegado a la sierra en busca de don Quijote, escuchan cantar unos versos. Se trata de Cardenio, que sigue viviendo en los bosques:

… Estando, pues, los dos allí sosegados y a la sombra, llegó a sus oídos una voz, que, sin acompañarla son de algún otro instrumento, dulce y regaladamente sonaba, de que no poco se admiraron, por parecerles que aquel no era lugar donde pudiese haber quien tan bien cantase. Porque aunque suele decirse que por las selvas y campos se hallan pastores de voces estremadas, más son encarecimientos de poetas que verdades; y más cuando advirtieron que lo que oían cantar eran versos, no de rústicos ganaderos, sino de discretos cortesanos. Y confirmó esta verdad haber sido los versos que oyeron estos:

¿Quién menoscaba mis bienes?
       Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
       Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
       Ausencia.
De ese modo, en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
       Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
       Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
       El cielo.
De ese modo, yo recelo
morir deste mal estraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
       La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
       Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
       Locura.
De ese modo, no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura. 

La hora, el tiempo, la soledad, la voz y la destreza del que cantaba causó admiración y contento en los dos oyentes, los cuales se estuvieron quedos, esperando si otra alguna cosa oían; pero viendo que duraba algún tanto el silencio, determinaron de salir a buscar el músico que con tan buena voz cantaba. … (cap. 27, I parte)

Juan Dionisio nos deleitó no sólo con el recitado de los tres ovillejos que forman la Canción de Cardenio sino que además nos los cantó tal y como lo hace la soprano Raquel Andueza. He aquí la canción en la voz de esta magnífica artista:

Raquel Andueza “Canción de Cardenio”


Al finalizar la canción comentamos que esta historia del amor entre Luscinda y Cardenio inspiró una obra de teatro escrita en 1613 por John Fletcher y William Shakespeare. El texto original se consideraba perdido, pero Gregory Doran, director de la Royal Shakespeare Company, certificó en 2007 que se había hallado el manuscrito y que la obra se representaría en España en 2009. El descubridor y traductor al español de la "Historia de Cardenio" fue Charles David Ley. Con un par de años de retraso, el estreno se produjo el 14 de abril de 2011.

La próxima tertulia
Como ya habíamos establecido el título de nuestra próxima lectura, "Patria" de Fernando Aramburu, no perdimos tiempo alguno en ello. Sí señalamos los nombres de los recitadores poéticos para la tertulia de enero. Según establece el orden alfabético que seguimos el turno recae en Carmen Sánchez y Mercedes Sánchez.

El lugar de tertulia será el mismo de diciembre, o sea, "El Café del Rey" (c/Paseo del rey, 22). La hora: 19:00. Y el día, el el martes 24 de enero de 2017.

El amigo invisible
Decidimos que en esa próxima tertulia entregaríamos el regalo de un libro al Amigo Invisible que nos corresponda en suerte (mañana haré el sorteo de los amigos que os llegará a vuestro correo email. ¡¡Estad atentos!!).

Hasta entonces, dia 24 de enero, os deseo a todos unas Felices Fiestas y que los Reyes Magos, Papá Noël, el Viejito de Pascua, el Olentzero..., o quien sea y en quien creáis (Hay que creer. Si no, no os van a dejar nada) os echen cuantos más libros mejor. Pues una vida sin lecturas, es vida, sí, pero más aburridilla.

jueves, 17 de noviembre de 2016

"Instrumental" de james Rhodes. La Tertulia

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Comenzó la tertulia con un incidente no previsto: el lugar donde habíamos reservado hora y fecha para hacer la tertulia, pasó de nosotros de manera escandalosa. Menos mal que al lado, en la misma calle de Capitán Haya, se encuentra el Pub Cafetería "The Monks" en el que el mes anterior realizamos el enciuentro. Aunque es un lugar desgastado por el paso de los años y en el que la calefacción, yo diria que brilla por su ausencia, tiene la virtud de ser propicio para el diálogo al no existir música ambiental de ninguna clase; además, en esta ocasión, la quejumbrosa puerta de la cámara frigorífica apenas si se abrió un par de veces. Así que, el problema inicial se solventó rápidamente y a gusto de todos los que asistimos: una docena.

La tertulia sobre el libro de James Rhodes la inició Ana que fue quien puso el título sobre la mesa allá por el mes de septiembre en Madrid-Río. Junto a ella Juan Dionisio, segundo en animarnos a escogerlo como lectura de este mes de noviembre. Ambos destacaron el candente y terrible tema de los abusos sexuales a menores (violaciones, habría que decir, sin andarse con remilgos) que es el más llamativo sin duda alguna de esta publicación. Lógicamente todos los tertulianos participamos con fervor aportando nuestra visión personal sobre el asunto en concreto de la confesión por parte del autor de haber sufrido abusos por parte de un profesor de su colegio desde los cinco hasta los diez años de edad: ¿Y sus padres no se enteraban? ¿Y los otros profesores? ¿Acaso eran tontos unos y otros? ¡Qué horror! ¡Qué angustia y sufrimiento tan grandes para un niño de esa edad!...

Todos al respecto comentamos la dureza y realismo de las descripciones de estos abusos. Y todos destacamos la valentía del escritor por haber denunciado, si bien tras muchos años de sufrimiento físico y psicológico, su indignante situación. De aquí pasamos a hablar de cómo la pederastia es una peste que existe en nuestras culturas, que sólo aflora y se habla de ella cuando hay noticias de detenciones o juicios a depredadores sexuales que han pasado años y años satisfechos y respetados por el resto de la ignorante sociedad. Y así.

Literariamente vimos que el libro no tenía gran cosa, o sea, casi nada, bueno, nada. Nos pareció más un libro de autoayuda para sí mismo y para cualquier lector que se haya encontrado en situación semejante a la suya. Y sobre todo, un alegato en defensa del inmenso poder que tiene la música clásica a la que él se dedica y que le sirvió para levantarse de la mugre humana en la que se había convertido y a la que le había arrojado ese despreciable profesor suyo. [En mi blog creo haber desarrollado algo más este asunto. Lo podéis ver aquí].

Juan Dionisio nos explicó aspectos muy interesantes de las composiciones musicales: su división en movimientos, el número habitual de los mismos, los tempos más frecuentes de cada uno de ellos... Y se extrañó -y así los demás tomamos conciencia de ello- de que el escritor eligiese como temas musicales de los capítulos (James Rhodes los denomina también Temas) segundos movimientos. Al respecto Juan Dionisio nos preguntó qué nos había parecido esta combinación relato de anécdota musical más movimiento en concreto y su relación con el relato autobiográfico desarrollado en cada uno de los 20 capítulos. Le contestamos que no habíamos visto relación y que apenas, salvo uno o dos tertulianos, habíamos leído el libro escuchando de fondo los movimientos musicales referidos.

Nos pareció un libro algo descoyuntado, quizás como la mente del escritor que padeció -y quizás siga así- de disociación, bipolaridad, esquizofrenia y no sé cuantos problemas mentales más. Todos ellos, parece, provocados por esos continuados abusos sufridos durante su niñez. Pero como dejó caer Margarita de Tena ¿no tendría ya él mismo algún problema psíquico de origen que, ¡sin duda, sin duda!, se lo habrían agudizado los traumas terribles vividos?  En fin, no sé. Yo creo que hasta ni él lo sabe. Lo único es que el amor le vino a salvar de su confusión mental y vital: la Música clásica (¡ah, "La Chacona" de Bach!) y el que declara sentir hacia su hijo Jack y el vivido con las dos mujeres que cita: la madre de Jack y su compañera actual, Hattie.

Bueno, como veis, una obra que sin ser estrictamente literaria es muy adecuada para una tertulia.

La próxima tertulia
Pasamos luego a establecer la lectura para el mes de diciembre así como el lugar y la hora en que la realizaremos. De entre los títulos propuestos, elegimos el que Guida había puesto sobre la mesa. Se trata de una novela del mexicano Juan Pablo Villalobos titulada "Te vendo un perro". Dejamos por su extensión para la tertulia de enero la novela de Fernando Aramburu, "Patria".

Así mismo, continuando el orden alfabético establecido, los próximos recitadores serán Juan Dionisio y Maru. Ya sabéis, compis, tenéis que elegir un poema que os agrade y leérnoslo al resto en voz alta. También admitimos poemas personales.

Quedamos en reunirnos en "El Café del Rey" (c/Paseo del rey, 22), local al que ya hemos acudido en otras ocasiones y que goza de nuestro favor y simpatía. Creemos que es un lugar oportuno para celebrar una tertulia-merienda-cena que nos sirva para despedir el año lector 2016. Por esta razón la hora de reunión será a las 19:45, a fin de que durante una hora o así hablemos de la novela de Villalobos y luego, una vez hechos los deberes literarios, tomarnos algo todos juntos y felicitarnos así las Navidades. El día de reunión será el jueves 15 de diciembre.


Apartado poético

Tocaba en esta ocasión recitar poemas a Cecilia y María Jesús. Sólo la primera se atrevió, quien para echar un capote a Mª Jesús eligió tres fragmentos de "La voz a ti debida" de Pedro Salinas. Yo ahora mismo sólo recuerdo dos de ellos y son los que a continuación reproduzco. Coloco el texto y su recitado en mi voz (os ruego benevolencia):

Si me llamaras

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: «No te vayas».
Ayer te besé en los labios.

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

martes, 18 de octubre de 2016

La tertulia sobre "Ritos funerarios" de Hannah Kent

1 comentario:
Sin duda alguna la tertulia de ayer 17 de octubre ha sido, de todas las celebradas hasta el momento -¡y ya van una montonada!-, la más participativa, la más entusiasta, y la que más coincidencias despertó entre todos los asistentes.
Nos reunimos en "The Monks", un pub setentero algo venido a menos que está pidiendo a gritos un lavado de cara. Lo mejor del local fue la sala en que nos ubicaron: un espacio sin más música que el estrepitoso ruido de los goznes de la cámara frigorífica de la que sacaban cada cierto tiempo utensilios, bebidas y comidas para la cafetería aneja. Por lo demás, el lugar venía al pelo para comentar una novela seria, sobre una historia terrible, en una naturaleza inhóspita, como "Ritos funerarios" de Hannah Kent.

Comenzó a hablar, como ya es norma en el grupo, quien propuso el título. En esta ocasión como había sido Margarita Tena la que lo sugirió, ella fue quien abrió el fuego. Habló Marga de que un viaje que realizó a Islandia estuvo en la base de su propuesta, pues el clima, las construcciones tradicionales de dicho país unidos a la bonhomía de sus gentes la había incitado a leer algún texto que se desarrollase en esas tierras. Cuando supo de este título se propuso leerlo. Su satisfacción tras hacerlo -nos dijo- había sido plena. Todos corroboramos su primera impresión y en ordenado debate fueron saliendo, en las intervenciones de unos y otros, los aspectos que nos más habían impactado de esta obra.

Granjas de turba en Islandia como la que aparece en "Ritos funerarios"
Lo primero que nos llamó la atención fue la enorme calidad de la novela siendo como era la ópera prima de una joven autora, Hannah Kent (Adelaida, Australia, 1985). Nos sorprendió la documentación tan exhaustiva, el trabajo tan enorme que le debía de haber supuesto confeccionar un relato tan completo, tan lleno de detalles antropológicos y de comportamiento de la sociedad islandesa de 1829, la fecha en que tienen lugar los hechos que se relatan. Una sociedad rural, marcada por la religiosidad luterana, machista, en la que la mujer teniendo un papel esencial en el campo laboral sin embargo vive un tanto marginada siendo tachada de bruja, 'rara' o considerada peligrosa, cuando como en el caso de Agnes, la protagonista, destaca por su inteligencia y sus ganas de bien hacer.

Nos alucinó la dureza de la vida en el paisaje frío y helado islandés, la aspereza de las relaciones humanas, la crueldad y frialdad con que los medios oficiales preparan los castigos, lo difícil que debía de ser habitar esas granjas hechas de turba por las que se filtraba el frío terrible de la noche amaneciendo sus ocupantes con las mantas llenas de hielo... Pero al mismo tiempo nos admiró la maestría con la que la escritora va haciendo nacer en seres tan brutales sentimientos de amor y amistad, aunque a veces ese amor conlleve acciones impresionantes de consecuencias aterradoras.

Alabamos,, y con razones bien fundamentadas por unos y por otros, cómo la espeluznante historia verídica en la que se basa la novela, -el último ajusticiamiento de una mujer realizado en Islandia-, pasa en la mente de los lectores a un segundo plano, a una pura anécdota, pues lo esencial es el mundo de relaciones que hay entre los personajes, siendo el hecho real simplemente un punto de partida para mostrarlo. Y lo muestra esta joven escritora australiana a través de un lenguaje trasfundido de poesía, lleno de imágenes hermosísimas, y con unas técnicas narrativas que sorprenden por lo sinuoso de las mismas pues, sin exhibicionismo, con la manera de manejar las personas narrativas, el EIL (estilo indirecto libre) y otros procedimientos logra que los lectores nos veamos inmersos en esos paisajes de hielo, vistamos esos andrajos apestosos, sucios y malolientes de Agnes, sintamos el frío en nuestras propias carnes y deseemos fundirnos con el cuerpo cálido de las vacas para entrar algo en calor, o veamos y prácticamente estemos acompañando a las mujeres en la labor de desangrar a las ovejas muertas y hacer morcillas con ellas durante la matanza. Vamos, qué más queréis que diga que no sepamos y, lo más importante, hayamos disfrutado con ello. [Nota: Como suelo hacer, en mi blog he publicado una reseña sobre "Ritos funerarios" de Hannah Kent, que se puede leer aquí. Creo que esta entrada de "Más que palabras..." añade a la mía aspectos interesantísimos que allí no aparecen].

Una buena  novela, sí señor, una maravillosa novela. Juan Dionisio cerró el turno de intervenciones diciendo que últimamente estamos leyendo unas obras magníficas, estupendas, de una calidad sobresaliente, pero que todas ellas, como ésta de "Ritos funerarios", plantean historias terribles, durísimas, espeluznantes muchas veces; por ello dijo que no estaría mal que de vez en cuando leyéramos algo más suavecito, más llevadero, menos duro. Sí, le dijimos, nos pondremos a pensar (¡y cuando nos ponemos a pensar... bueno, bueno!) pero la próxima lectura ya la dejamos establecida en la reunión anterior; así que intentaremos hacer propuestas de lecturas más light en la siguiente reunión.

Rincón poético
Como ya es norma, al finalizar el tiempo de opinar sobre la novela, pasamos a la sección poética. En esta ocasión los bardos iban a ser Cecilia y Juan Carlos, pero como Cecilia no pudo asistir a la reunión pues quedó solo ante el peligro quien escribe esta crónica, o sea, yo.
José Hierro, Cuaderno de Nueva York, Poesía social
El poema que elegí es de José Hierro (Madrid, 1922 - 2002), poeta social de la cotidianidad, y pertenece a su penúltima obra publicada, "Cuaderno de Nueva York" (1998). Os dejo el texto  y tras él una grabación en audio del mismo. No sé cómo quedará el audio pues es la primera vez que hago algo así en el blog, grabarme y colgar el archivo. Por lo tanto no sé si saldrá bien; espero que si algo falla me sabréis perdonar.

Oración en Columbia University

Bendito sea Dios, porque inventó el silencio,
y el chirrido de la chicharra,
y el lagarto de fastuoso traje verde,
y la brasa hipnotizadora
(horizontal crepúsculo pudo haberla llamado
don Pedro Calderón de la Barca en el declive del Barroco).
Bendito sea Dios que inventó el agua
el agua sobre todo.

Bendito sea Dios porque inventó el amanecer
y el balido que lo poblaba.
Ahora vuelvo a escuchar aquella melodía.
El arroyo arpegiaba sobre cantos rodados,
hacía el contrapunto.
Suena el concierto en mi memoria.
O puede que se trate
de una música diferente:
la que escuchó, primero, entre los arrayanes de Granada
Federico García Lorca,
y luego aquí, rescatada,
en Columbia University.

Bendito sea Dios que inventó los prodigios
que contaba mi padre
perfumado de espliego y de tomillo.
Eran historias de ciudades mágicas
en las que el agua circulaba
por venas de metal, agua caliente y fría
(nos lo contaba al borde del regato,
helado en el invierno, seco en estío:
«Venga, a lavarse, coño, guarros».
Y obedecíamos).

Bendito sea Dios que inventó la cabra —la cabra
que rifaba por los pueblos—
mucho antes que Pablo Picasso,
con barriga de cesto de mimbre
y tetas como guantes de bronce.
Maldito sea Dios porque inventó el estaño
parpadeante del olivo,
ramas y tronco de Laoconte,
y aquella sombra trágica de catafalco y oro:
un rayo congelado en la mano siniestra
y en la diestra un crepúsculo.
Maldito sea Dios porque inventó a mi padre
colgado de una rama del olivo
poco después de recogerse la aceituna.
No puedo perdonárselo.
Pero eso fue más tarde.
Antes fueron los niños.
Bendito sea Dios que inventó aquellos niños,
vestidos como príncipes o pájaros.
Con voces de cristal, «Papá», decían a su padre.

Bendito sea Dios por inventar una palabra
milagrosa, jamás oída,
y su padre correspondía
con vaharadas de ternura.

Maldito sea Dios, porque yo quise
arrezagarme en la ternura
pronunciando la mágica palabra
entonces descubierta. «¿Papá?» «Mariconadas,
si te la vuelvo a oír te llevas una hostia».

Bendito sea Dios porque inventó los años,
1970, 1980, 1990...,
inventó el fuego, el oro viejo
de los arces de otoño,
y estos ríos profundos como penas,
largos como el olvido o el recuerdo,
hospitalarios, generosos,
por los que la ciudad va navegando
hasta la mar, que es el morir.

Bendito sea Dios que inventó libros sabios.
Se daba nombre en ellos
a lo que antes no lo tenía.
Bendito sea Dios porque inventó licenciaturas
masters, campus con risas y con marihuana,
laboratorios y celebraciones
con cantos en latín, gaudeamus igitur,
todo situado en niveles distintos del tiempo.

Bendito sea Dios que inventó la memoria
y que inventó el silencio de este lugar aséptico,
y las venas metálicas ocultas
en las que el agua espera
unas manos liberadoras que les devuelvan su canción.
Ahora sé que mi padre está vengado.
Mi padre, descolgado del olivo
pronuncia con mis labios las palabras totémicas,
y se estremece este recinto sagrado.
«Coño, joder, carajo, a lavarse la cara, hostias».
Y abro los grifos, lavabos, duchas, retretes,
se desbordan las aguas que él soñaba
en la choza de adobe y paja
cantan la gloria de la recuperación,
y mi padre navega por las aguas,
le provoco, gritándole desconsolado.
«¡Papá!». «Mariconadas», me contesta.
ahogado, recuperado,
navegante por los canales de oro,
vivo ya para siempre.

Poesía en audio
Oración en Columbia University




La próxima tertulia
Por último, tras tan intensa y participativia tertulia pasamos a proponer fecha para la lectura de "Instrumental" de James Rhodes que ya habíamos elegido como libro para noviembre en la tertulia anterior. Buscando y barajando fechas decidimos que la próxima reunión tenga lugar el martes 15 de noviembre a la hora acostumbrada, las 19:00. El lugar, habida cuenta de que estábamos por la zona de Capitán Haya decidimos que fuese en "Tasca La Farmacia",  c/ Capitán Haya, 19. Ya sólo por el techo que cubre la zona de mesas merece la pena estar en ella; lo que no sabemos es si habrá el nivel acústico imprescindible para poder intercambiar opiniones en un ambiente sosegado como el que hemos tenido en esta ocasión. Como dicen los franceses: On verra!

Además del comentario sobre la obra de James Rhodes, siguiendo el orden de apellidos corresponde el turno de elección y lectura de poemas a Cecilia Gómez y Mª Jesús Gómez. A ver si en esta ocasión podéis participar, amigas.